Berta Soler pide mantener el embargo a Cuba (spagnolo)

KVsQf.St.84 (1) El Nuevo Herald 

JUAN O. TAMAYO

 JTAMAYO@ELNUEVOHERALD.COM

Berta Soler, líder del grupo disidente Damas de Blanco, de Cuba, pidió el lunes que se mantenga el embargo comercial de Estados Unidos y que se limiten los viajes a la isla hasta que el gobierno de Raúl Castro respete los derechos humanos.

Las reformas económicas y migratorias de Castro son meramente “cosméticas”, agregó Soler durante una visita a El Nuevo Herald y The Miami Herald.

Soler reconoció que sus puntos de vista se diferencian de los de otros críticos del gobierno, tales como la bloguera Yoani Sánchez, que se opone al embargo y favorece más viajes de Estados Unidos. Pero todos los disidentes están de acuerdo en que el gobierno de Castro debe terminar, agregó.

Vistiendo su tradicional ropa blanca, Soler, de 49 años de edad y técnica de laboratorio en microbiología, pidió una “mano dura” con el gobierno, incluyendo el mantenimiento del embargo de Estados Unidos, que existe desde hace medio siglo, “para quitarle el oxígeno al gobierno cubano”.

Y mientras que los visitantes cubanoamericanos llevan, al menos, alguna ayuda en efectivo y otros beneficios a sus familiares en la isla, argumentó Soler, otros visitantes estadounidenses gastan la mayor parte de su dinero en hoteles e instalaciones turísticas de propiedad estatal.

“Ese dinero entra limpio para el gobierno cubano”, dijo, agregando que para los funcionarios de la isla el turismo internacional es la industria “que pone los huevos de oro”.

Soler también rechazó las reformas económicas de Castro como “nada más que cosméticas” y calificó los cambios en el sistema de inmigración —a los que se les atribuye el permitir que ella y otra media docena de disidentes viajen al extranjero por primera vez en muchos años— como “el mismo perro con diferente collar”.

Aunque el gobierno eliminó el requisito del muy odiado “permiso de salida” en enero, agregó, las autoridades aún pueden negar las solicitudes de pasaporte o poner la etiqueta de “no viajar” en los registros oficiales de cualquier cubano.

Soler también sostuvo que los disidentes en Cuba requieren más apoyo financiero del exterior porque el gobierno, que es prácticamente el único empleador de la isla, les niega empleos y otros ingresos, pero los llama “mercenarios” pagados por el gobierno de Estados Unidos.

“A nosotros nadie nos paga” por oponernos al gobierno, dijo, aunque las Damas de Blanco distribuyen ayuda del extranjero a las mujeres con familiares en la cárcel o que necesitan ayuda con el transporte, la comida, la ropa y la atención médica.

Media docena de Damas de Blanco aparecieron en un video la semana pasada quejándose de que no se les paga lo suficiente. Soler desestimó el video como propaganda del gobierno y señaló que salió el mismo día en que ella se encontraba en Bélgica para recoger el Premio Sajarov del Parlamento Europeo a la Libertad de Pensamiento.

Sobre las relaciones de su grupo con la Iglesia Católica en Cuba, Soler dijo que las mujeres reciben apoyo de sacerdotes y monjas. También señaló que el cardenal Jaime Ortega jugó un papel en el 2010 para poner fin a la represión cada vez más dura del gobierno contra las protestas callejeras de mujeres en La Habana y en lograr la liberación de los presos políticos.

El gobierno, finalmente, liberó a unos 115 presos, entre ellos los últimos 52 disidentes aún encarcelados del grupo de los 75, detenidos en un operativo realizado en el 2003 y conocido como la “Primavera Negra” de Cuba. El resto incluía a algunos criminales comunes, anotó.

Todos menos una docena de los reclusos liberados fueron directamente de la cárcel al exilio en España. El esposo de Soler, Angel Moya, se quedó en Cuba después de su liberación y sigue siendo un importante activista en los círculos de la oposición.

Sin embargo Ortega ha estado en “silencio” desde una reunión de cuatro horas con las Damas de Blanco en el verano pasado, añadió Soler. Esa reunión fué buena, aunque un mes antes, las mujeres tuvieron lo que ellas llamaron un encuentro “duro” con Monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la arquidiócesis de La Habana.

Suárez declaró que las mujeres ya no eran un grupo humanitario, debido a que sus familiares varones encarcelados habían sido liberados, y a que su solicitud de una audiencia con el entonces Papa Benedicto XVI en el Vaticano no era necesaria porque el gobierno cubano nunca les permitiría salir de Cuba, de acuerdo con reportes de la prensa.

Soler también culpó al gobierno cubano por la muerte, el 14 de octubre del 2011, de Laura Pollán, que fundó las Damas de Blanco en el 2003 para reunir a las mujeres familiares de los disidentes detenidos durante la ola represiva de la Primavera Negra.

Pollán, que sufría de diabetes pero no necesitaba insulina, se había sentido enferma por varios días y fue a un hospital para recibir tratamiento. “La doparon para matarla”, declaró Soler. La causa oficial de la muerte fue clasificada como un fallo cardio-respiratorio.

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