Cuba. Cólera y reformas (spagnolo)

Calixto2Da Primavera Digital

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Al cabo de ciento y tantos años, el cólera está de vuelta en la Habana. La última incursión de este flagelo fue sufrida en el siglo XIX.

Desde la década de los 30 del siglo XIX no se reportó incidencia de cólera en La Habana, pero hoy está de vuelta. Llega aureolado por el internacionalismo proletario que de forma clientelar, es practicado por el régimen militar cubano. Así, infeliz e inexorablemente el cólera está entre nosotros en La Habana.

Hoy aunque se toman las medidas epidemiológicas insoslayables en este contexto, todo sucede agravado por el imperativo de secretismo que se impone para todo y todas las cosas en Cuba. El régimen militar que dirige el presidente heredero Raúl Castro, decidió apostar por el protagonismo internacional y así envió médicos y personal de salud de la Isla a Haití. Lo hizo, a partir de la imposición de las habituales condiciones de desprotección e indefensión a los cooperantes desde el punto de vista laboral y salarial. Pero además, con el mero y simple desapego vinculado a la protección de la población de la Isla. Esta no cuenta con el peso específico adecuado. Ni tan siquiera, frente a un riesgo inminente de contagio.

Como resultado, hay cólera en La Habana. No resulta posible determinar si llegó desde las provincias orientales o si lo hizo de forma directa desde Haití. Lo real es que la capital está bajo riesgo y en condición de amenaza real de epidemia. Todo consecuencia de la satisfacción de las prioridades políticas del régimen militar, en detrimento de los intereses y la seguridad de la población.

En otro orden de cosas, el 14 de enero entró en vigor el conjunto de medidas resultantes de la promovida y llamada “reforma migratoria”. De acuerdo con el lastimoso y precario estado general e higiénico de la ciudad, los que logren sobrevivir y así lo deseen, podrán viajar. Así, los más afortunados y acaudalados pondrán una amplia y saludable franja de tierra y mar por medio, entre sus personas y el régimen militar con su su miseria, su control, el cólera y su incompetencia. Solo que no todos podrán ponerse a salvo con la llamada reforma migratoria.

Esto, aunque parcialmente esperanzador, abre interrogantes. Muchos se preguntan por qué, el gobierno militar de La Habana no informó adecuadamente sobre la actual situación epidemiológica a través de los medios. De esta forma, tanto los viajeros como los residentes de la capital, tendrían la información que refuerce su capacidad para auto-protegerse. Pero nada se ha hecho ni se hará en tal sentido.

En Cuba, todo funciona de forma condicionada a los intereses del estado. Este necesita descompresionar y salir de esa parte de la población que no está en condiciones de alimentar y que a partir de su insatisfacción, podría crear algún tipo de confrontación con el orden establecido. Entonces, tanto las reformas migratorias, el cólera y la eventual defección del aliado bolivariano por deceso esperado del caudillo afín, son prioridades estratégicas que como barajas, el régimen militar considera y estudia.

La banda revolucionaria gobernante de La Habana está en serios aprietos. Que la capital de Venezuela radique en La Habana no es suficiente. Son necesarias la afirmación y la ratificación del chavismo, y hacia allá van. Como el nuevo y exitoso éxodo masivo no será posible, algo se hará. Pero la expectativa, será suficiente, al menos se ganará tiempo. Ese es el quid de la ecuación: ganar tiempo. Por ahora, la agenda comprende, cólera, reformas y continuidad del chavismo. El mañana traerá su afán.
Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com

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