Dejar el orgullo a un lado (spagnolo)

Imagen tomada con un teléfono celular por un miembro de la sociedad civil

Yoani Sanchez

(in Italiano su Tellus Folio)

EImagen tomada con un teléfono celular por un miembro de la sociedad civill huracán Sandy ha devastado la ciudad de Santiago de Cuba y causado daños severos en varios municipios del oriente del país. Las imágenes de destrucción hablan por sí solas, pero las cámaras apenas si logran captar una porción del drama. La gran tragedia discurre en un plano difícil de fotografiar o de describir con palabras. Lo peor es imposible de ser narrado. Se trata de una mezcla de sentimientos que se mueven entre la tristeza y la impotencia, el dolor y la desesperanza, la consternación y el miedo. Miles de personas que han visto como los vientos se llevaban buena parte de sus vidas, que despertaron una mañana en pueblos deshechos de calles colapsadas y techos ausentes, y saben que recuperarse de algo así les podría llevar el resto de su existencia.

Sandy demoró cinco horas en atravesar el oriente cubano, pero destruyó viviendas, infraestructuras y objetos que tardarán años en restablecerse. Las pérdidas de vidas humanas ha sido el saldo más trágico, aunque también la naturaleza ha sufrido bastante. Las intensas rachas de viento impactaron sobre un fondo habitacional con décadas de deterioro acumulado; la fuerza del huracán categoría dos cayó sobre una población sin reservas alimentarias para enfrentar los días de colapso que han llegado después. Como si el estrago hubiera sido poco, las inundaciones que provocó en la zona central del país han agudizado el desastre agrícola, lo cual empeora la capacidad recuperativa de la nación. Cuba vive hoy una situación de calamidad, aunque el triunfalismo de los medios oficiales quiera sustituir el lamento por las consignas y la evaluación objetiva por la ilusión.

Sólo si se reconoce la gravedad de la situación se podrá encontrar verdaderas soluciones. El gobierno tiene la máxima responsabilidad de manejar con transparencia y humildad esta situación de emergencia. Son horas de poner el orgullo a un lado y solicitar la ayuda de organismos internacionales entrenados en este tipo de tragedias. Los cubanos esperamos que nuestras autoridades faciliten la entrada de la Cruz Roja Internacional y demás organizaciones humanitarias, para evaluar las zonas afectadas y contribuir con recursos y solidaridad a quienes lo perdieron casi todo. Las amenazas de un rebrote de cólera y de la posible propagación del dengue son elementos que están marcando la urgencia en la toma de decisiones. No se puede esperar más.

Tampoco es recomendable continuar con las estructuras centralizadas y verticales en la distribución de la ayuda. Ejemplos anteriores demuestran que cuando el Estado quiere ocuparse de todo, incluyendo la repartición de clavos o la entrega de un poco de azúcar, estos mecanismos son rápidamente permeados por el descontrol, la corrupción y el desvío de recursos que recorre todas las esferas del país. Ya hay testimonios de que se impide a activistas y periodistas independientes llegar hacia las zonas afectadas, pues el gobierno no quiere que se reporte la gravedad de lo ocurrido con todos los detalles, ni que se establezcan caminos paralelos para que fluya la ayuda. Hay que recordarle entonces que ningún partido puede tener el monopolio sobre la solidaridad y que no son momentos de hacer política ni proselitismo con la desdicha de tantos.

Durante estos últimos días han surgido varias iniciativas desde la ciudadanía, el exilio, la iglesia y otros grupos de la sociedad civil, para ayudar a paliar el drama causado por el Huracán Sandy en el Oriente del país. Imbuidos por la solidaridad, varios ciudadanos han establecido puntos de recogida de productos básicos en la capital y demás regiones del país. Ninguno de estos lugares está bajo el auspicio de un partido político ni de un grupo en específico, sino que descansan en un sentido humanista y en la horizontalidad de la ayuda. A finales de esta semana, los recursos compilados serán trasladados hacia Santiago de Cuba y distribuidos allá a través del Padre José Conrado -sacerdote de la Iglesia de Santa Teresita en Santiago de Cuba- y de activistas de la sociedad civil. Se priorizará a los más damnificados y a las zonas más devastadas.

A continuación los datos de contacto, para quienes radican dentro o fuera del territorio nacional.

Bienes que se están recolectando:

Alimentos enlatados, alimentos deshidratados y leche en polvo.

– Artículos de higiene personal (jabón, detergente, desodorante).

– Velas y baterías. Ropa de cama, toallas, ropa de uso personal.

– Medicamentos (analgésicos, antigripales, sales de hidratación, vitaminas, antidiarreicos, cremas para dolores musculares, etcétera).

– Pastillas o gotas para clorar el agua.

– Pañales desechables y almohadillas sanitarias.

Las direcciones hacia las cuales llevarlos:

– Municipio Habana del Este: Barriada de Alamar: Edificio B-17 apto. 21 Zona 5. Alina Guzmán o Nilo Julián, tel: +5353862111

– Municipio Plaza: Factor no. 821, apto 14B entre Conill y Santa Ana. Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar Tel: +5352708611 y +5352896812

– Municipio 10 de Octubre, La Víbora: Saco no. 457 apto 6 entre Carmen y Patrocinio. Esperanza Rodríguez y Wilfredo Vallín, tel: +5353149664

– Municipio Centro Habana: Sede de las Damas de Blanco, Calle Neptuno no. 963 entre Aramburu y Soledad. Berta Soler Tel: +5352906820

– Municipio Playa: Avenida 1ra no. 4606 entre 46 y 60, Miramar. Ailer González+5353233726

Para quienes no radiquen en territorio nacional y quieran hacer llegar ayuda, sugerimos la compra online de alimentos en los siguientes sitios web:

http://supermarket.treew.com

http://www.carlostercero.ca

http://envioalimentosacuba.com

http://www.lapuntilla.ca/

Recomendamos no comprar alimentos que necesiten refrigeración, ni demasiada cocción para ser ingeridos. El envío puede hacerlo a nombre de cualquiera de las personas listadas con anterioridad y a las direcciones también mencionadas, o a cualquier amigo o conocido que tenga en la Isla. ¡Muchas gracias de antemano!