El mismo perro con idéntico collar (spagnolo)

 OSCAR ESPINOSA CHEPE da El Nuevo Herald

El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba aprobó 17 medidas para otorgar autonomía en su gestión a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), y que puedan superar la ineficiencia e irrentabilidad que las ha caracterizado desde su creación.

Un nuevo Reglamento General define las UBPC como una “organización económica y social cooperativa, integrada por miembros asociados voluntariamente, con autonomía en su gestión y administración de los recursos, que recibe en usufructo las tierras y otros bienes que se determinen, por tiempo indefinido, así como otros que adquiere mediante compra; posee personalidad jurídica propia; forma parte de un sistema de producción al cual se vincula…”

Las UBPC fueron creadas el 20 de septiembre de 1993 mediante la conversión de las llamadas Granjas del Pueblo en supuestas cooperativas. Según cifras oficiales, un año después existían 2,519 UBPC y actualmente son 1,989, la gran mayoría pertenecientes al sistema del Ministerio de la Agricultura (MINAG) y el resto al Grupo Azucarero AZCUBA. Cuentan con un área de más de 1 millón 700 mil hectáreas, el 28.0% de la superficie agrícola del país, estando ociosa el 23.0% de sus tierras.

Actualmente solo aportan el 12.0% de las viandas, hortalizas y granos, y el 17.0% de la leche de la producción nacional. Al término del 2010, el 15.0% de las UBPC cerraron con pérdidas y un 6.0% ni siquiera presentó balance económico, según expuso Julio Martínez Roque, director nacional de Atención a las Unidades Productoras en el MINAG, al periódico Granma el 11 de septiembre. Lamentablemente no se dio información más actualizada. Al cierre de 2010, las UBPC pertenecientes al MINAG acumularon deudas estimadas en 1,229 millones de pesos; pérdidas de años anteriores por unos 680 millones más y otros 203 millones heredadas de unidades disueltas; en total una deuda de 2,112,0 millones de pesos. Las UBPC “producían de milagro”, según reconoció el Sr. Martínez Roque en su entrevista a Granma.

Además expuso que se ha realizado una categorización preliminar para ubicar las UBPC existentes en tres grupos esenciales: 1) Con una situación productiva y económica favorable; están en estas condiciones 540, el 27.1%, de ellas 112 pertenecientes a AZCUBA. 2) Con dificultades de índole organizativa, productiva, económica y financiera, pero que pueden subsanar sus problemas mediante una serie de medidas; son 1,122 unidades, el 57.0%. 3) En situación crítica, sin posibilidades de recuperarse 327 unidades, el 16.4%, todas del MINAG.

Con las medidas que ahora se anuncian, es muy difícil que las UBPC puedan salir a flote, pues cuando se lee el nuevo Reglamento resalta que las reformas son absolutamente superficiales, y la autonomía una ficción. Las UBPC se mantendrán con la camisa de fuerza de los planes, obligadas a trabajar en la línea fundamental de producción y de objeto social, trazada desde el MINAG. Los contratos que firmen deberán corresponder prioritariamente a la “demanda estatal planificada”, además de estar basados en precios fijados centralmente


Las facultades recién otorgadas de poder vender algunas producciones después de cumplido el compromiso con la demanda estatal planificada dejan muy poco margen para comercializar a precios no regulados por el Estado. Sobre todo si se tiene en cuenta que productos como la caña de azúcar, la leche, la carne de vacuno y otros tienen que ser entregados en su totalidad al Estado. También se plantea que las UBPC ahora podrán adquirir insumos y otros productos en otras empresas con mayor libertad de elección. Sin embargo, debe subrayarse que estas supuestas cooperativas no están autorizadas a poseer moneda convertible; incluso solo podrán vender al sector turístico en moneda nacional. Así, la libertad para escoger suministradores es un espejismo, en un país donde muchos servicios y la mayoría de las mercancías únicamente pueden adquirirse con pesos convertibles. En adición, debe subrayarse que muchos recursos esenciales se distribuyen por asignaciones planificadas. Tampoco puede soslayarse la inexistencia de un mercado mayorista, por lo que las UBPC para comprar mercancías en pesos cubanos tendrán que hacerlo fundamentalmente en el desabastecido mercado minorista, a altos precios, en competencia con la población, cuentapropistas y otros productores.

La situación de las UBPC es mucho más complicada hoy que en el momento de la creación en 1993. Entonces todavía existían equipamientos y recursos recibidos de la Unión Soviética y otros países del Este de Europa. Hoy mayoritariamente solo poseen arados y carretas tirados por animales; azadones y machetes por lo regular de baja calidad. Incluso donde subsisten equipos, están muy deteriorados por el paso del tiempo y la falta de repuestos. Atender eficientemente unidades que como promedio tienen 890 hectáreas (66 caballerías) resulta una tarea casi imposible.

Tras 19 años de un proyecto fracasado desde sus inicios, la autonomía que ahora se plantea otorgar a las UBPC continúa siendo una ficción. Esas falsas cooperativas se mantendrán ineficientes e irrentables en un gran porcentaje. El nuevo Reglamento, como otras reformas implantadas en los últimos años por el gobierno, resultan absolutamente insuficientes y no permitirán el incremento productivo agropecuario que con urgencia necesita Cuba.